Las mujeres de Cumaná.. II
En estos días averiguándole la vida a la gente en Facebook (la vaina mas arrecha inventada por el hombre en los últimos 50 años), caí en cuenta de un cosa: casi todas mis contemporáneas están divorciadas, solas o en relaciones “difíciles de explicar”. Y que no se sientan aludidas mis amigas de la red, que no son todas las que están ni están todas las que son!!. Ahora, lo que no es difícil de explicar es porque se encuentran como la campanada de la una y asustadas con la cercanía de la cuarentena. Y de nuevo ratifico el diagnóstico: “ceguera temporal que ataca principalmente a las mujeres en su juventud, cuando aún se les define como jevitas y que las hace vulnerables a cuanto sociópata-bipolar-narcisita se les atraviese en el camino y al que comúnmente convierten en el padre de sus hijos”. La ceguera generalmente viene acompañada de episodios recurrentes de idiotez absoluta y es cuando escuchas estas frases: - Mi novio tiene el carácter fuerte (justo cuando ocultan un morado en un ojo bajo los lentes); - Mi novio tiene un poco de mala bebida (después de una borrachera descomunal del galán, con pelea, accidente de tránsito, insultos y vomitada respectiva); - Mi novio si es posesivo (Justo después que el muchacho de la película le dio dos trompadas a su amigo de la oficina que para completar es gay y que lo único que quería saber era el color de su tinte de pelo); la mejor: - Mi novio es artista, le gusta la vida bohemia (Y el prospecto no toca ni el triángulo, no pinta ni las paredes, lo ultimo que leyó fue la página de deportes del periódico y para completar se baña poco, no trabaja y le roba a su mamá para meterse una trabita de vez en cuando); y la que casi resume a todas: - Mi novio si es loco (frase que justifica cualquier vaina). Se escuchan muchas otras, también absurdas, pero de verdad fastidia citarlas todas. Ojo, no pretendo ni por asomo echármelas de joyita; todos los hombres ponemos la cagada de vez en cuando, la cosa es la frecuencia. Una pendejada un día no te hace pendejo, ahora, todos los días la misma pendejada… .
Esto siempre sucede cuando están buenísismas, tienen a medio mundo detrás de ellas y de la celulitis y las estrías solo han leído en la Cosmopolitan de su mamá. Luego, después de 20 años dicen con aquella cara de amargura “Que mala suerte tuve, desperdicie mi vida, porque no me di cuenta que fulano era así”. Coño, pero no había que ser adivino, ese carajo no servía, no sirve ni servirá para nada nunca y toda la humanidad se dio cuenta de eso, menos la cegata.
Pero no desesperen, esa ceguera tiene cura. Justo después que crucen la frontera de los 30, que tengan 2 chamos y un divorcio encima, la lucidez llega a sus vidas. Se despertarán una mañana y sabrán exactamente a quien quieren para compartir su vida; le empezarán a importar otras cosas, querrán a alguien estable, menos loco, no importa si el carajo no es un físico o no es hijo de Eugenio Mendoza, ahora hay cosas más importantes. Solo un detalle, justo en ese momento de sus vidas, esos carajos que ustedes buscan, “adultos contemporáneos” buena gente, y a los que no les pararon ni bolitas hace 20 años, ahora están ocupados corriendo detrás de carajitas de 20, en fiestas rave o cualquier otra vaina, haciendo lo que no hicieron cuando chamos; total, cuando chamos nadie les paraba bolas.
P.D. no son lamentos autobiográficos, lo que me faltó de platica y físico cuando chamo, lo suplí con inteligencia, uno que otro chiste oportuno, grandes dosis de galantería y sobre todo valentía: nunca me achicopalé: no había niña imposible; y que coño, tan mal no la he pasado, jeje!.