martes, 29 de julio de 2008

Las mujeres de Cumaná.. II

En estos días averiguándole la vida a la gente en Facebook (la vaina mas arrecha inventada por el hombre en los últimos 50 años), caí en cuenta de un cosa: casi todas mis contemporáneas están divorciadas, solas o en relaciones “difíciles de explicar”. Y que no se sientan aludidas mis amigas de la red, que no son todas las que están ni están todas las que son!!. Ahora, lo que no es difícil de explicar es porque se encuentran como la campanada de la una y asustadas con la cercanía de la cuarentena. Y de nuevo ratifico el diagnóstico: “ceguera temporal que ataca principalmente a las mujeres en su juventud, cuando aún se les define como jevitas y que las hace vulnerables a cuanto sociópata-bipolar-narcisita se les atraviese en el camino y al que comúnmente convierten en el padre de sus hijos”. La ceguera generalmente viene acompañada de episodios recurrentes de idiotez absoluta y es cuando escuchas estas frases: - Mi novio tiene el carácter fuerte (justo cuando ocultan un morado en un ojo bajo los lentes); - Mi novio tiene un poco de mala bebida (después de una borrachera descomunal del galán, con pelea, accidente de tránsito, insultos y vomitada respectiva); - Mi novio si es posesivo (Justo después que el muchacho de la película le dio dos trompadas a su amigo de la oficina que para completar es gay y que lo único que quería saber era el color de su tinte de pelo); la mejor: - Mi novio es artista, le gusta la vida bohemia (Y el prospecto no toca ni el triángulo, no pinta ni las paredes, lo ultimo que leyó fue la página de deportes del periódico y para completar se baña poco, no trabaja y le roba a su mamá para meterse una trabita de vez en cuando); y la que casi resume a todas: - Mi novio si es loco (frase que justifica cualquier vaina). Se escuchan muchas otras, también absurdas, pero de verdad fastidia citarlas todas. Ojo, no pretendo ni por asomo echármelas de joyita; todos los hombres ponemos la cagada de vez en cuando, la cosa es la frecuencia. Una pendejada un día no te hace pendejo, ahora, todos los días la misma pendejada… .


Esto siempre sucede cuando están buenísismas, tienen a medio mundo detrás de ellas y de la celulitis y las estrías solo han leído en la Cosmopolitan de su mamá. Luego, después de 20 años dicen con aquella cara de amargura “Que mala suerte tuve, desperdicie mi vida, porque no me di cuenta que fulano era así”. Coño, pero no había que ser adivino, ese carajo no servía, no sirve ni servirá para nada nunca y toda la humanidad se dio cuenta de eso, menos la cegata.


Pero no desesperen, esa ceguera tiene cura. Justo después que crucen la frontera de los 30, que tengan 2 chamos y un divorcio encima, la lucidez llega a sus vidas. Se despertarán una mañana y sabrán exactamente a quien quieren para compartir su vida; le empezarán a importar otras cosas, querrán a alguien estable, menos loco, no importa si el carajo no es un físico o no es hijo de Eugenio Mendoza, ahora hay cosas más importantes. Solo un detalle, justo en ese momento de sus vidas, esos carajos que ustedes buscan, “adultos contemporáneos” buena gente, y a los que no les pararon ni bolitas hace 20 años, ahora están ocupados corriendo detrás de carajitas de 20, en fiestas rave o cualquier otra vaina, haciendo lo que no hicieron cuando chamos; total, cuando chamos nadie les paraba bolas.


P.D. no son lamentos autobiográficos, lo que me faltó de platica y físico cuando chamo, lo suplí con inteligencia, uno que otro chiste oportuno, grandes dosis de galantería y sobre todo valentía: nunca me achicopalé: no había niña imposible; y que coño, tan mal no la he pasado, jeje!.

martes, 22 de julio de 2008

La unica tarea que comienza por arriba es la tarea de cavar un hoyo


El Enterrador


capitulo I

Las mujeres cumanesas (I Parte)

Únicas, hermano, únicas. Solo esa palabra las define. 12 del mediodía, 40 grados en la sombra y tongoneándose sobre 15 centímetros de tacón, al tiempo que equilibran equilibrando 2 bolsas de mercado de 20 quilos cada una: maquillaje impecable, pantalones arrequintadísimos, pelo invariablemente liso (en Cná. ninguna mujer tiene pelo chicha. La profesión mas lucrativa de la ciudad es la de peluquero(a)), casi siempre rubio (independientemente del color de piel) y hermano, todas son pechugonas, o cuando menos aparentan serlo (lencería colombiana de por medio). Y así patean el asfalto irregular y caliente de estos confines, como si Osmel Sousa las esperara en la parada del autobús (que aquí llamamos microbús). La moda no se crea en Paris, no que va hermano, la moda nace aqui en Cna.. Aqui he visto rodar perchas meses antes de que estas aparezcan en Fashion Chanel!.


Las chamitas ni se diga, llevaron los pantalones a la cadera hasta fronteras ginecológicas! Y es que cargan con una bombona de gas o un botellón de agua mineral como si de un bouquet de novia se tratara! Esta condición no distingue entre estratos sociales ni entre escuálidas y revolucionarias, aunque a estas últimas las ha influenciado un poco el look Lina Ron.


¿Como se gana el corazón de una cumanesa? vayuste!, solo existen ciertos datos que son buenos conocer: las buenas, no las puras y castas, si no las buenotas, se van con los malos, explico: si es en un barrio o invasión se hace indispensable ser choro, con todo el equipamiento y herramientas del oficio, a saber, moto, pistola y guaya de plata en el cuello; para pretender el amor de aquel hembrón. Subiendo un poco a los sectores A y B, el afortunado sigue siendo un choro, solo aquí se llama "joven con problemas de conducta", viste mas pop rock que hip-hop y generalmente tiene una expectativa de vida mas alta que la de su similar pela bolas, ya que a los 40 y después de muchos Bs y angustias de sus viejos, termina sentando cabeza. En resumen, aun cuando se que el fenómeno es mundial, los problemas oftalmológicos de las Cumanesas alcanzan niveles endémicos. Otra patología que comúnmente aqueja a este grupo social (entiéndase cumanesas buenotas) es el amor por los taxistas. Y no se trata de xenophobia vehicular de mi parte ante estos “profesionales del volante”* (*jajajaja!) , que si la hay, se trata de ¿que coño le ven a un taxista?, aparte de ganar a diario el doble que cualquier profesional universitario, no le veo ningun futuro a la vaina cuando tu porvenir depende de un caucho espichado, un atraco o unas pastillas de frenos mal puestas. Pero dejemos a los taxistas tranquilos por ahora, que merecen un Capítulo aparte!!


Continuará…