martes, 22 de julio de 2008

La unica tarea que comienza por arriba es la tarea de cavar un hoyo


El Enterrador


capitulo I

Las mujeres cumanesas (I Parte)

Únicas, hermano, únicas. Solo esa palabra las define. 12 del mediodía, 40 grados en la sombra y tongoneándose sobre 15 centímetros de tacón, al tiempo que equilibran equilibrando 2 bolsas de mercado de 20 quilos cada una: maquillaje impecable, pantalones arrequintadísimos, pelo invariablemente liso (en Cná. ninguna mujer tiene pelo chicha. La profesión mas lucrativa de la ciudad es la de peluquero(a)), casi siempre rubio (independientemente del color de piel) y hermano, todas son pechugonas, o cuando menos aparentan serlo (lencería colombiana de por medio). Y así patean el asfalto irregular y caliente de estos confines, como si Osmel Sousa las esperara en la parada del autobús (que aquí llamamos microbús). La moda no se crea en Paris, no que va hermano, la moda nace aqui en Cna.. Aqui he visto rodar perchas meses antes de que estas aparezcan en Fashion Chanel!.


Las chamitas ni se diga, llevaron los pantalones a la cadera hasta fronteras ginecológicas! Y es que cargan con una bombona de gas o un botellón de agua mineral como si de un bouquet de novia se tratara! Esta condición no distingue entre estratos sociales ni entre escuálidas y revolucionarias, aunque a estas últimas las ha influenciado un poco el look Lina Ron.


¿Como se gana el corazón de una cumanesa? vayuste!, solo existen ciertos datos que son buenos conocer: las buenas, no las puras y castas, si no las buenotas, se van con los malos, explico: si es en un barrio o invasión se hace indispensable ser choro, con todo el equipamiento y herramientas del oficio, a saber, moto, pistola y guaya de plata en el cuello; para pretender el amor de aquel hembrón. Subiendo un poco a los sectores A y B, el afortunado sigue siendo un choro, solo aquí se llama "joven con problemas de conducta", viste mas pop rock que hip-hop y generalmente tiene una expectativa de vida mas alta que la de su similar pela bolas, ya que a los 40 y después de muchos Bs y angustias de sus viejos, termina sentando cabeza. En resumen, aun cuando se que el fenómeno es mundial, los problemas oftalmológicos de las Cumanesas alcanzan niveles endémicos. Otra patología que comúnmente aqueja a este grupo social (entiéndase cumanesas buenotas) es el amor por los taxistas. Y no se trata de xenophobia vehicular de mi parte ante estos “profesionales del volante”* (*jajajaja!) , que si la hay, se trata de ¿que coño le ven a un taxista?, aparte de ganar a diario el doble que cualquier profesional universitario, no le veo ningun futuro a la vaina cuando tu porvenir depende de un caucho espichado, un atraco o unas pastillas de frenos mal puestas. Pero dejemos a los taxistas tranquilos por ahora, que merecen un Capítulo aparte!!


Continuará…

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